Breve historia…

  • Según las estadísticas más recientes, la soledad se encuentra en niveles “epidémicos” en los EEUU, con cerca de un 46% de personas que expresan sentir soledad frecuente o constante
  • El periodista Johann Hari ha investigado las causas por las cuales numerosas personas se enfrentan a la soledad, depresión y ansiedad; así como los métodos para modificar esta situación, éste a través de entrevistas identificó nueve factores científicamente comprobados para la depresión, de los cuales sólo dos son considerados biológicos, los siete restantes se encuentran relacionados con el Estilo de vida
  • La humanidad ha sobrevivido gracias a la unión y el trabajo en equipo. Nuestra propia supervivencia a menudo dependía de la unión de las tribus.  Con la falta de conexión comunitaria, se incrementa la sensación de ansiedad y depresión
  • El internet y las Redes Sociales llegaron cuando el sentido de comunidad ya se encontraba en decadencia, las cuales parecían ofrecer un aspecto que habíamos perdido: amigos y status social. Sin embargo, no es un reemplazo adecuado, ya que las personas no fueron diseñadas para relacionarse sin entablar un contacto personal

En los Estados Unidos según estadísticas recientes, la soledad se encuentra en niveles «epidémicos»; ésta involucraba a 20 000 personas entre un rango de 18 años y más, se descubrieron los siguientes factores:

  • El 46 % informó sentirse solo de manera constante o en ocasiones
  • El 47 % expresó sentirse excluido
  • El 47 % mencionó su falta de interacciones personales o conversaciones prolongadas de manera diaria
  • El 43 % expresó la falta de relaciones significativas en su vida
  • El 43 % reportó sentirse aislado

Aquellos más solitarios son los adultos jóvenes entre 18 y 22 años. Este grupo también demostró menores niveles de salud, lo que se relaciona con el vínculo que existe entre la soledad y un mayor riesgo de obesidad, enfermedad cardíaca, ansiedad, demencia y menor longevidad.

De hecho, mantener conexiones sociales sólidas y saludables se ha vinculado con una reducción del 50 % en el riesgo de muerte prematura. Del mismo modo, la soledad emocional se encuentra relacionada con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas.

Los estudios también han demostrado que las personas solitarias tienen una mayor probabilidad de experimentar niveles elevados de estrés percibido, mayor inflamación, menor función inmunológica y falta de sueño.

Sorprendentemente, los adultos mayores de 77 años, los cuales conforman un grupo conocido por su soledad, obtuvieron una menor puntuación de soledad en la encuesta; además, el 77 % calificó su salud física como buena, muy buena o excelente, en comparación con el 65 % de los jóvenes

La soledad equivale a costos más elevados de atención médica

Además de los problemas financieros que ello conlleva, otros factores que aumentan la soledad incluyen: el diagnóstico de depresión o ansiedad, vivir en una comunidad urbana y un mayor uso de tecnologías para la comunicación.

De acuerdo con Hari, una vez que entendemos las causas, se abre una gama más extensa de soluciones posibles; al señalar que, a nivel mundial, las estrategias más efectivas son aquellas que abordan las verdaderas causas detrás de la angustia de las personas.

Analiza la siguiente pregunta… «¿Cuántos amigos cercanos tiene para recurrir en caso de crisis?»

En el pasado, la respuesta más utilizada solía ser cinco. En la actualidad, la respuesta más común es «ninguno». Mientras que, la mitad de las personas en los Estados Unidos considera que ninguna persona los conoce realmente. A lo largo del tiempo, la humanidad ha sobrevivido gracias a la unión y el trabajo en equipo. Nuestra propia supervivencia a menudo dependía de ello

Recrear comunidades holísticas

Pero, ¿cómo podemos solucionarlo? En el libro Conexiones perdidas, Hari detalla cómo Sir Sam Everington, un médico británico del este de Londres, abordó el problema al invitar a sus pacientes con depresión y ansiedad a reunirse para realizar actividades grupales.

Como cualquier citadino, ninguno tenía conocimientos de jardinería, por lo que decidieron convertir un terreno abandonado ubicado detrás del consultorio de Everington en un jardín grupal. Formaron una “tribu” después de aprender sobre jardinería, y reunirse para compartir y aplicar sus nuevos conocimientos.

Y gracias a eso, «hicieron lo que las personas hacen cuando son parte de una tribu», explica Hari, «comenzaron a preocuparse por los demás y a resolver sus problemas». Tal como uno de los participantes le comentó a Hari: «Cuando el jardín comenzó a florecer, nosotros también lo hicimos»

Hari menciona un programa similar en Noruega, el cual demostró que la jardinería grupal mostraba el doble de efectividad que el uso de antidepresivos En su opinión, existen razones evidentes de este suceso. La creación de relaciones trata las razones por las cuales las personas se sienten mal en primer lugar.

El paradigma de la hiperconexión tecnológica (personas conectadas constantemente a internet);

Resulta paradójico que, mientras la soledad y la ansiedad se encuentran en un nivel sin precedentes, los humanos de la era moderna tienen un mayor vínculo entre sí desde el punto de vista tecnológico.

Las video llamadas se encuentran disponibles, junto con una gran abundancia de plataformas sociales. Compartimos más aspectos de nuestra vida que nunca, o eso parece. Sin embargo, no nos hace sentir más conectados.

Hari admite que se trata de un tema complejo. Para una mayor comprensión de esta paradoja, visitó el primer centro de rehabilitación de Internet a nivel mundial ubicado en Spokane, Washington. La gran mayoría de los pacientes son hombres jóvenes con una adicción a los juegos con múltiples jugadores.

Para abordar su adicción, existe la siguiente pregunta clave: «¿Qué beneficios obtienen de este tipo de juegos?». Hari explica lo siguiente:

«Considero que obtienen una especie de versión superficial de aquello que solían obtener de la sociedad anteriormente: tal como un sentido de tribu y estatus social, así como una sensación de ser buenos en algo, y de pertenecer. Hoy en día, los jóvenes apenas salen de su hogar. Es increíble lo poco que los niños juegan al aire libre».

El inconveniente es que «no evolucionamos para comunicarnos a través de las pantallas», explica Hari, al comparar el problema de la adicción a dichos juegos con aquel que existe entre la pornografía y el sexo.

Hari señala que incluso cuando las personas interactúan por medio de una pantalla, aún falta la sensación de ser «observado» por completo, tal como sucede con la interacción física de manera personal.

“Los seres humanos tienen una necesidad de ser observados”, y añade que “el principal experto en soledad a nivel mundial, [el difunto] profesor John Cacioppo, explicó lo siguiente: si las redes sociales se utilizaran como un medio para conocer personas fuera del internet, sería maravilloso. [Pero] si se trata de la última parada, es que algo no está bien».

Hari considera las redes sociales como una «parodia» de la conexión social que solíamos tener anteriormente. «Entonces, lo que debemos hacer, de manera muy práctica, es restaurar aquello que hemos perdido»

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